Los Twangs venían a presentar su disco navideño, un vinilo rojo de cuatro canciones por el que se cuela hasta un villancico en clave de surf. The Nu Niles venían a presentar su disco más ecléctico, Sin Rendición, el primero en su carrera cantado íntegramente en castellano, con una evidente apertura de influencias. Quizá por eso, el público que acudió a la sala era de lo más variopinto. Había rockers, claro, pero también había hippies, punks o simplemente, amantes de la música. Las etiquetas tampoco sirven para tanto.
Cada vez más alejados de los tópicos rockabillys, The Nu Niles repasaron sus temas más recientes como Muchachita, Hoy o la tremendamente contagiosa Eso sí que no, y nos regalaron country, rancheras, pop, canciones con sabor a The Clash y guiños a Chuck Berry. Porque sí, también hubo tiempo para el rock and roll, faltaría más. Que el trío catalán evoluciona pero no sin dejar claro cuáles han sido sus pasos previos con temas como Let me go home, Rock steady go o ese clásico de su repertorio que es El Crujir de tus rodillas, una canción nacida para ser un éxito rotundo ya cuando la cantaban los Duckbills. Y mientras tanto, el contrabajista se retorcía por los suelos, se agachaba, se ponía el instrumento a la espalda (yo también pienso que hay que tener bastante fuerza para sujetarlo en lo alto con una sola mano, como si fuera un violín), se sentaba sobre él a horcajadas, le daba la vuelta o dejaba que Mario Cobo, voz y guitarra, nos cantara aquello de que su madre era hippy y su padre era punk con sus pies literalmente encima del contrabajo, Y seguía sonando. Desde luego The Nu Niles no defraudaron.
Y salieron Los Twangs, con bolas navideñas colgadas de sus sombreros y espumillón plateado rodeando los pies de micro. Ya que se ponían a exaltar la Navidad, lo hacían a lo grande. Sus conciertos en Zaragoza siempre se convierten en una fiesta, por aquello de tocar en casa. Contaron con Cuti en los teclados como un twang más, y con la una de las “twanguettes” que se encargó de bailar, hacer coros, tirar confeti, provocar y mantener al público entretenido con sus contoneos.
El repaso a las versiones fue extenso, sonaron éxitos de Bo Didley, el Dúo Dinámico, Buddy Holly o Barret Strong. Convirtieron el villancico popular Los peces en el río en un tema surf instrumental con triángulo y todo, el Little latin Lupe Lou de los Righteous Brothers pasó a ser Mi pequeña Lupe Lu, y también hubo espacio para temas propios como I got sweets, Mean Queen o Snowball. Pero no todo era en inglés. Que si tienen que cantar en griego lo hacen, aunque sea recurriendo a los versos de La Ilíada. Según contaron, era la primera vez que tocaban Menin aeide thea (canta, oh diosa) en Zaragoza. Y después de eso, nada mejor que un tipo disfrazado de Papá Noel tirando nieve artificial por todo el escenario, la “chica twanguette” haciendo lo mismo entre el público, y Los Twangs cantando Santa Claus de Los Sonics. Para el bis, la formación original de Los Twangs se encargó de hacer un tema de Link Wray, y la formación actual terminó el concierto cantando Bully Woolly junto a los Nu Niles. Divertido ¿no?
Texto: Beatriz Pitarch
Fotos: Raúl Zeta |